DESTRUCCIÓN INMINENTE
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A una rama de avellano |
¿Te quebraré, varita de avellano,
te quebraré quizás? ¡Oh tierna vida,
ciega pasión en verde hervor nacida,
tú, frágil ser que oprimo con mi mano!
Un chispazo fugaz, sólo un liviano
crujir en dulce pulpa estremecida,
y aprenderás, oh rama desvalida,
cuánto pudo la muerte en un verano.
Mas, no; te dejaré... Juega en el viento,
hasta que pierdas, al otoño agudo,
tu verde frenesí, hoja tras hoja.
Dame otoño también, Señor, que siento
no sé qué hondo crujir, qué espanto mudo.
Detén, oh Dios, tu llamarada roja.
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Dámaso Alonso |



Emilio Ubal López
21 feb 2011 | 04:05 AM
Ser que como Avellano hoy te muestras,
aprendiendo a amar,
a bien realizar todas las tareas
que esta forma consigo lleva,
hasta que sea disuelta
en el eter de la Existencia.
Cambios y transmutaciones continuas
que constantemente nos enseñan
a conocer, en profundidad,
todas nuestas vidas.
Incalculable y multiple fecundidad
en la inmensidad de la insondable eternidad.
¿Qué conozco de mi Corriente de Vida?
¿Una milmillonésima quizás?
¡en la inclaculable dimensión del Ser, es ésta
una superexorbitante cifra!
¿Y porqué me creo saber algo ahora
cuando el sabio advirtiome otrora:
"sólo se que no se nada de nada"?
¿Qué me quiso decir si sabio era?
Que siempre está oculta
e inacesible la solución al problema
puntual que se nos presenta.
Entonces ¿qué hacer para resolver el enigma?
La atención poner en La Luz de la Conciencia
y su inspiración, intuición o genialidad esperar
que será, a Ciencia Cierta,
la Verdad que, la situación planteada, resuelva.
Por eso, La Madre Naturaleza,
a los niños, con Ella jugar, les enseña
con todos los seres la armoniosa convivencia,
para disfrutar felices de los encantos de la Vida
y, así, nada, por alguna causa, nos duela,
construyendo y disfrutando El Paraiso Terrenal
en esta Esfera Celeste tan especial.